Toda historia tiene un comienzo…

Todo empezó cuando me decidí formarme como Asesora de Porteo, por aquello de la necesidad de “visibilidad”, de que “te conozcan” y de la emoción de iniciar un proyecto, aún sin saber dónde me llevaría.

Pero, desde que me plantee empezar, hasta que finalmente lo he hecho ha pasado mucho tiempo. Entre darle vueltas al nombre, pensar en qué contar, en si merecía la pena contarlo (no entremos ya en si a alguien le interesaría lo que tuviese que contar)… puff!

El primer problema se me planteó cuando vi que hay verdaderos profesionales. Soy muy nueva en esto de los blogs, ni he seguido nunca muchos, ni soy una experta en redes sociales, así que estuve leyendo y siguiendo clases sobre blogging, posicionamiento web, SEO…  y  aparte de perderme, acabé pensando que tenía que dedicarle meses de estudio para poder iniciar algo. Que lo que yo creía que era cuestión de elegir un diseño y pensar en qué escribir, era en realidad una tarea de estudio, investigación, e inversión de tiempo y dinero muy elevada.

En segundo lugar vi que yo quería hablar de cosas demasiado diversas. Que a parte de mi “público objetivo” no le iban a interesar las cosas que le interesarían al resto. Y encima casi todo sobre lo que yo me planteaba hablar ya está escrito, y por gente que lleva en sus campos mucho más tiempo y que sabe más que yo…. ¿qué podía aportar, si ya está todo contado y explicado de mil formas? ¿qué sentido tenía?

Y en último lugar estaba el “cuándo”, el si “merecerá la pena el esfuerzo”. Porque inicio todo esto mientras la mitad del día estoy trabajando, y la otra mitad intento disfrutar de nuestro Monito, atenderle, mantener la casa, seguir teniendo una cierta vida de pareja y social y ¿por qué no? dormir de vez en cuando.

Pero pese a todo, aquí estoy! En primer lugar porque soy cabezota hasta el extremo. Porque además, después de todo lo que ya le había dedicado, me parecía que la pérdida de tiempo era si no hacía nada.

Porque aunque todo esté escrito, si alguien está aquí puede que quiera leer cómo lo cuento yo. No será nada nuevo, no puedo inventar la rueda, pero me resisto a no contar mi punto de vista y mis experiencias, lo cual no es de extrañar dado que todos los que me conocen saben que siempre he hablado por los codos.

Porque es posible que en el mundo existan más personas con gustos, aficiones e intereses tan variados, y tan dispares, como yo. Y si no, siempre puede pasar que alguien llegue a leerme por una de mis aficiones y termine descubriendo otras cosas que le gustan.

Porque por una vez tengo que intentar hacer algo, aunque no sea todo lo perfecto que me gustaría desde el principio, y no rendirme a la primera de cambio.

Y porque, si no lo intento, nunca podré saber si habría podido llegar a conseguirlo y dónde habría podido terminar.

De un inicio en el que creía que esto era “poner 4 palabras”, a un momento de tratar de profesionalizarme, pasando por el batacazo de realidad cuando vi que para hacer eso tenía que quitarle mucho tiempo a mi Monito, lo cual no pensaba hacer, al final he llegado a un “lánzate a la piscina y que sea lo que Dios quiera”

Así que sed indulgentes conmigo, que soy novata por estos campos, disfrutad, y comentadme cualquier cosa que creáis que puede hacer esto mejore!

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